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¿Es tu cuerpo un desconocido para ti?

Son pocas las personas que prestan atención a cómo están de pie, cómo caminan, cómo respiran, cómo se sientan y cómo están sentados, cómo comen, cómo hacen su trabajo, las posturas, los esfuerzos innecesarios, los movimientos parásitos…Etc.  Es decir, prestar atención al uso que hacemos de nuestro cuerpo. Observarte a ti mismo ofrece una información muy valiosa para darte cuenta de los hábitos a la hora de moverte que ya no te son útiles ni beneficiosos.

¿Consideras que el cuerpo está construido a pedacitos fraccionados o por el contrario es un sistema de sistemas intercomunicados entre ellos y el exterior?.

El cuerpo es una red de conexiones donde los órganos, vísceras, músculos…y todos los elementos que lo integran están interconectados entre ellos y el medio externo que los rodea.

Y también, ¿puede existir el cuerpo sin mente, y la mente sin cuerpo? Son una unidad inseparable que se retroalimenta.

Por lo tanto, muchas de las dificultades, de los problemas y de los transtornos que presenta nuestro cuerpo tienen su origen en el uso inadecuado que hacemos de él, sin observar, sin pararte a prestar por un segundo la atención que se merece.

La observación, la percepción de ti mismo, la atención dirigida al cuerpo como un todo marca una gran diferencia respecto a la prevención y al tratamiento del dolor y de los transtornos físicos.

A diferencia de nuestros antepasados, nuestra supervivencia ya no depende de defendernos o de atacar. Aun así, ese mecanismo es inherente al ser humano. Independientemente de que viva en un entorno amigable, en ocasiones actúa como si su entorno fuera hostil.

En muchos momentos, para llevar a cabo las acciones de la vida diaria, utilizamos musculatura asociada al miedo y a la ansiedad junto con la necesaria para la acción propiamente dicha. Esto hace que utilicemos el cuerpo de manera inadecuada e ineficiente. Hay mayor gasto de energía, desvitalización y tarde o temprano, el dolor toma protagonismo.

Aprender a hacer ejercicios a conciencia ( dándote cuenta de lo que haces y cómo lo haces) es prestar atención ( vía a través de la cual llega la información a nuestro cerebro) a todas aquellas señales y sensaciones al usar nuestro cuerpo a través del movimiento y a la respiración. También prestaremos clara atención a la relación cabeza-cuello-espalda durante los movimientos para un buen uso del cuerpo.

A la hora de hacer ejercicio es menos importante la cantidad y mucho más valioso, interesante y fructífero la calidad del movimiento. Cómo lo hacemos concretamente es la cuestión a observar. Sin juicio. Para esto es imprescindible la atención… Y especialmente, la atención dirigida hacia lo qué sientes cuando te mueves. Sobre todo, importante, que sea sin dolor.

Cuanto más esfuerzo realicemos al movernos y cuanto más rápido, menos capaces seremos de sentir lo que nuestro cuerpo nos dice.
Nuestro cuerpo mantiene una comunicación directa con nosotros. Nos dice lo que le gusta, lo que no, lo que le incomoda o le angustia. Si está preocupado o si la experiencia que está viviendo es placentera…etc  Nos cuenta lo que le sucede. Al principio lo hace de forma sutil.
Sumergidos en nuestras historias personales, en nuestra mente y su diálogo, en muchas ocasiones,  evitamos escucharlo o pasa desapercibido. Entonces, lo hace de una manera más  incómoda, intensa  o dolorosa.

Detente a escuchar tu cuerpo de vez en cuando. Seguro que tiene algo interesante e importante que contarte. Sólo es necesario que le dediques un poco de atención. Mejor prevenir que curar… 

Institut Dinàmic / El Cuerpo Sabio
fisioterapeutas

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